Narra David De María
No lo demostraba, pero estaba un poco nervioso, más bien demasiado nervioso porque, aunque veía muy feliz y muy tranquila a mi consentida, no sabía si lo que estaba por hacer esta noche, me iba a resultar de la forma que yo pensaba, pero esperaba que así fuera.
Por lo pronto, ella estaba feliz con las flores, con el regalo que le había dado y para cerrar la noche como debía ser, cuando estábamos por llegar al teatro Nuevo Apolo, en el que le tenía la mejor sorpresa de la n