Narra Alondra Ferreyra
Al terminar de comer, David y yo nos despedimos, para irnos cada quién a su casa. Claro que quedamos que David iría esa misma noche a mi casa para poder vernos un rato. Me fui con mi papá y era ilógico cómo me sentía por David en tan poco tiempo. Sentía muchas cosas por él, algo que por nadie había sentido en toda mi vida y eso me hacía sentir bien pero, al mismo tiempo me asustaba y más sabiendo que mi madre siendo cómo era jamás iba a aceptarnos.
Todo el camino a casa