Capítulo 32. A distraerse un rato
Capítulo 32. A distraerse un rato
Narra Alondra Ferreyra Pérez
Ahora no, su tiempo de hacer las cosas bien ya había pasado. Que me dejara en paz y hacer de mi vida lo que me diera la gana
–No voy a dejar que eches a perder tu vida. No lo harás y te exijo que te metas a bañar y que te tomes algo, para esa resaca espantosa que traes. Hueles a puro borracho. No quiero que vuelvas a mencionar el nombre del pendejo de David aquí en mi casa.
Era el colmo, me venía a querer prohibir algo, estaba muy e