Mientras bajaban las escaleras a toda prisa, escucharon a Sora hablando con alguien por teléfono y decidieron ignorarla, pero se detuvieron en seco cuando Sora llamó el nombre de Aurora. Aurora le lanzó a Sage una mirada preocupada y él la empujó suavemente para que respondiera a su abuela. Aurora aceptó y corrió hacia la habitación de su abuela.
—Huelo a alguien extraño abajo, ¿quién es? —preguntó Sora en cuanto Aurora entró.
—Un amigo mío… quiero decir, mi novio —respondió Aurora con timidez,