Sage estaba más decidido que nunca. Estaba listo para dominar sus habilidades y romper la maldición que le impedía hacer suya por completo a Aurora. Tanto ella como su madre habían dicho lo suyo, y el Vidente también lo había confirmado, pero ¿estaba él dispuesto a dejarlo pasar así como así? ¿Estaba dispuesto a perder a su compañera solo por una maldición de la que ella no sabía nada? ¡No! Nunca lo permitiría. Aunque le tomara años, definitivamente llegaría al fondo de lo que estaba ocurriendo