—No lo creo, papá… sigo creyendo que Madrid tiene más oportunidades para mí…
—No te recriminaremos por eso, pero tenemos que pensar en el futuro del hotel. Tu madre y yo no vamos a poder cuidarlo para siempre, así que estamos pensando en venderlo cuando llegue el momento, ya que no querrás hacerte cargo de las cuentas.
—¿Vender el hotel? —pregunté, con una sensación extraña.
—O asociarnos con Alice. Tu madre y yo pensamos en eso. Si ella está interesada, será nuestra única socia y gradualmente