39: Perdón, pero me pediste que te hiciera mía.
Narrador.
—Shhh shhh shhh, solo hazme tuya de una vez por todas y ya.
Marina cierra los ojos mientras su frente se mantiene unida a la del latino, ambos con las respiraciones pesadas y la piel erizada.
El agua fría comienza a mojar la ropa de la pelinegra y ante esa vista René no puede contenerse, así que allí frente a ella, completamente desnudo toma el shampoo en sus manos, lo echa en el cabello de la mujer y con leves masajes le lava el cabello mientras la besa.
Pronto sus manos llenas de