29: Un pedazo de ti.
Narra Marina.
—Lo siento yo... —Me termino acercando, apenada por mi comportamiento, pero aun así con la espina en mi pecho—. ¿A ella cómo la dejaste...?
El rostro del castaño cambia totalmente.
—Sé que va a creerle que fue porque estaba muy hasta el tope de alcohol; pero nada la hará entrar en razón, Marina.
—Entiendo... —Mi corazón se estruja al comparar la situación con mi ex, porque yo también estuve ciega—. Ella piensa que él de verdad la ama, y seguramente también piensa que solo están pa