Narra Marina.
El beisbolista, aunque me besa con la misma intensidad, parece paralizado en otras partes de su cuerpo.
Así que cuando me hace falta aire, y estoy arrepintiéndome, me quiero separar pero sus manos se apoderan de los costados de mis nalgas y me sube a su abdomen creando una fricción que me deja mareada.
Tengo una bata de seda, todo es accesible y sensible ahora mismo.
Mi corazón bombea con demanda al él llevarme encima de la mesa en donde increíblemente a penas están marchitándose