Mundo ficciónIniciar sesiónNos acurrucamos en el sofá un rato más hasta que él me informa de mala gana que tiene que seguir entrenando. Después de sermonearme un poco sobre eludir sus deberes, me dice que cada vez que sienta mi dolor, miedo o tristeza, vendrá a mí sin importar lo ocupado que esté.
Antes de que se vaya, le cuento mis preocupaciones sobre el plan que ha preparado para mañana.
- Solo me preocupa que tú y los otros miembros de la manada puedan lastimarse protegiéndome. Me sentiría devastada







