Mundo de ficçãoIniciar sessãoEntré a la habitación con la esperanza de que Camila estuviera todavía dormida, pero no lo estaba. Mi amiga estaba sobre la cama pintándose las uñas de los pies con un esmalte rosa. Inmediatamente me vio exclamó:
—¡Hey! Pequeña tramposa. Te has ido sin mí y, ade







