~ Amalia ~
Dante intentó levantarse de nuevo, pero esta vez sus piernas fallaron.
El dolor de su hombro y la fiebre que aún persistía lo obligaron a sentarse pesadamente en la cama, con el rostro cubierto de sudor frío.
— ¡Maldita sea! — Rugió, golpeando la barandilla de metal con su mano sana. — Marcus ¿Cuántos son?
— Al menos tres furgonetas han bloqueado la entrada sur, Señor. — Respondió Marcus, revisando su ametralladora con una calma glacial. — El capitán Varga lidera el ataque. Dice