Como una estrella de navidad cayendo del cielo. Su deseo fue concedido. Un milagro
-¿Qué haces aquí?- pregunto el con ojos muy abiertos. En parte anhelantes, en parte confundidos
-¿Eres dueño del parque?-soltó irritada
Taylor sacude su cabeza – yo… no… perdón. No es lo que quería decirte. Pero…-miro a su alrededor -es tarde. Es de noche – se acerco mas hacia ella -¿no deberías estar en tu casa?
-Si.-admite ella. Luego desvía su vista. Suspira – no quería sonar grosera es solo que… no ha sido un