La vida estando internado en un pabellón de hospital suele ser monótona. Aburrida. Las enfermeras suelen ser amables, y otras no tanto. James recordaba la época en la que necesitaba ayuda hasta para ir al baño. Era humillante. Pero pronto con los tratamientos pudo lograr ir al baño por si mismo. Antes no solía comer, ahora comía. No mucho, no en exceso, pero comía. No estaba en fase terminal. No. Tampoco se compadecía de si mismo, hay gente en peor estado de salud. Hay gente con pocos recursos,