Diana.
Pasear por el pueblo con la princesa disfrazada fue algo divertido, cuando los guardias se dieron cuenta de quien nos acompañaba abrieron los ojos con mucha sorpresa y se alarmaron al saber que cometieron un grabe error qué los puede costar el trabajo y después de convencerlos en guardar el secreto pudimos pasear con tranquilidad, al ver el rostro de la princesa me percate de que sus ojos se iluminaron al ver los pasteles de una tienda, creo que a la princesa le gustan las cosas dulces