Diana.
Al llegar a mis habitaciones Max se despide de mi ya que tiene más trabajo qué hacer, me toma de la mano y deposita un casto beso en mis nudillos antes de irse por el pasillo, miro como como se aleja su ancha espalda y un suspiro sale de mis labios, no sé en que momento lo comence a ver con otros ojos y me duele cuando no lo puedo ver en todo el día, me doy la vuelta y abro las puertas revelando qué tengo una visita inesperada es la misma mujer rubia qué nos encontramos en el jardín ase