Elara no quería dar explicaciones, así que se apresuró a cambiarse de ropa.
Cuando ella salió, Tristan estaba listo. Se quedó allí de pie, con una expresión algo fría. Sin embargo, con voz suave y tranquilizadora, dijo: «¡Vamos, te llevaré a ver un buen espectáculo!».
Elara preguntó: "¿Qué es?"
Tristan sonrió sin dar explicaciones, pero había un atisbo de malicia en su sonrisa.
Tristan la llevó a la plataforma giratoria del tercer piso, desde donde se podía ver la puerta de la habitación privad