El rostro de Selene palideció de ira. Con una mueca de desprecio, dijo sarcásticamente: «Elara, míralas. Es la primera vez que me encuentro con una arpía así. ¿Qué clase de vida has llevado estos últimos tres años?».
Elara había planeado ignorarlas. Desafortunadamente, su presencia le abrió el apetito.
Se puso de pie con una mueca de desprecio, miró a Quincey y Vivienne y caminó lentamente hacia ellas.
«Señora Ashcroft, usted ha afirmado repetidamente que menosprecia mi origen. Sin embargo, cab