Capítulo 116

Hubo silencio durante unos segundos. Entonces Elara soltó una risita. Sus ojos parecían empañados en la oscuridad de la noche, con una mirada tierna y juguetona. Dijo: «No es que sea blanda. Me trató así por tu culpa. ¡Al fin y al cabo, es tu culpa!».

Louis la miró fijamente y sonrió con impotencia, como si estuviera justificando su comportamiento irracional. Preguntó: "¿Cómo puede ser culpa mía?".

Los dos se sonrieron. Elara se apartó el pelo de la oreja con naturalidad.

Louis se puso de pie.
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