Me acerco a la puerta y Carlos Huerta me detiene, estira su brazo y me ofrece un trago antes de irme, lo acepto sin preguntar ni siquiera qué es, aunque por su aspecto debe ser algo con frutos rojos. Bueno, con tal de deshacerme de él soy capaz de beberme el mar mismo y conociendo a estos tipos, si lo rechazo va a seguir insistiendo y tengo prisa por salir de allí. Diego me mira con curiosidad al otro lado del living, Carlos me toma del brazo y me lleva nuevamente donde él, quiero irme, pero e