Luego de aquel encuentro sexual, los cuerpos desnudos y exhaustos descansan abrazados.
La alarma del móvil alerta a la pelicastaña, quien al tomarlo, ve la notificación del mensaje donde Enrique Fuenmayor le informa que va camino a su casa.
Se levanta de un brinco y corre hasta la ducha. Leandro siente cuando ella se incorpora.
—¿A dónde vas? Ven quiero hacerte el amor.
—No puedo, estoy retrasada, Fuenmayor ya viene por mí. —se excusa ella, mientras se viste y Leandro contempla la belleza nat