Mario revisa varios documentos en su oficina. Tocan a la puerta y da la orden para qué pase. Al levantar el rostro se encuentra nada más y nada menos que con Lucas Comelli, su socio.
—¡Joder! Que esto es un milagro. —se levanta para saludar a su amigo a quien llevaba más de un año sin ver, luego de aquel agrio recuerdo del pasado.
—¿Cómo has estado? —pregunta mientras da un par de palmadas a su socio.
—Sorprendido de verte. ¿Cuándo llegaste a Madrid?
—Hace unos días, pero apenas tuve tiempo p