Leandro se encuentra desde muy temprano en la puerta del piso de Alba esperando a ser atendido por lo acordado. Aunque lleva poco minutos ahí esperando, se impacienta al tocar.
Alba soñolienta se levanta y camina con pesadez para abrirle a la persona insistente, por un momento pensó que el señor del arriendo, pero aún no toca pagar.
Ella abre la puerta y abre bien sus ojos al encontrar su jefe.
—Finalmente —dijo él entrando y quitándose la chaqueta.
Leandro se siente cómodo como si f