Capítulo 10. ¿Me esperas o me dejas?
Maddison siempre fue una chica de carácter dócil, prefería ceder antes de enfrentarse, igual su comportamiento nunca era cuestionable.
Pero ahora ella había cambiado.
— ¡Esto es el colmo! —Bramó Maddison—, mira mujercita, mi hijo no es ningún bastardo y si repites algo semejante será lo último que digas. Es más largo de mi casa —exclamó Maddison chasqueando los dedos.
—Eres un perra buscona, roba maridos…
—Aquí la única buscona eres tú, la roba maridos y la sinvergüenza, porque yo