Nancy se sienta frente a mí con la mandíbula prácticamente tocando la mesa mientras termino de contarle todo.
Cada detalle. Por un momento, solo me mira fijamente. Luego se recuesta en su silla y suelta un largo suspiro.
—Chica… tu vida ya es literalmente una película en este punto. Maldición.
Gimo y me paso las dos manos por la cara.
—Y ni siquiera soy la protagonista —murmuro—. Las cosas simplemente… me pasan. Ni siquiera sé cómo le voy a decir a Carla que mi compañero de piso es…
—Shhh. —Nan