XXXI. Mandaré a que corten tu lengua venenosa
Exactamente como me temía, convirtieron mi habitación en un salón de belleza y luego me hicieron modelar varios outfits hasta el cansancio. Juro que la próxima vez, me pondré lo que sea y ya.
El más emocionado era Carlos, que no paraba de dar sugerencias y hacerme cambiar de prendas una y otra vez ¡Lo odio!, solo por hoy.
Ya casi a la hora de irnos a la cena, fue que pude despedirme de todo el equipo de “Nuestra Belleza Latina”, como los nombró Carlos y por supuesto del propio Sisi, que hoy es