XXIX. Un valioso aliado
De repente, vemos a muchas personas corriendo hacia la terraza, despavoridas.
No sé qué está ocurriendo, pero es obvio que nada bueno.
Nos contagiamos con el pánico general y como ganado que huye de las fieras, todos comenzaron a empujarse e intentar alejarse del peligro.
Como ando con tacones tan altos, a penas y me da tiempo a huir, siento como un hombre pasa a mi lado y me empuja con rudeza para que me aparte de su camino.
Me preparo para caer al duro suelo y que, de paso, todo el que venga