VIII. ¿Será un buen ciudadano o un gánster?
- ¡Sr. Thomas, Sr. Thomas!- llegando a la villa, me bajé rápido del auto y en lo que verificaba la situación del herido, le gritaba al señor mayor como una loca, rezando por que ya hubiesen regresado de las compras.
En unos segundos la pareja salió asustada ante mis gritos. Al ver al hombre herido y desmayado en el auto, la Sra. Alicia se llevó las manos a la boca espantada y el Sr. Thomas frunció el ceño.
- Yo… Lo encontré, herido en el bosque- logré decirles como pude, entre el nerviosismo