IX. El misterioso hombre rescatado
La habitación tenía un olor residual de sangre y a desinfectante. En la cama yacía el hombre con vendaje en muchas partes del cuerpo y hematomas por casi todas las superficies, la cara inflamada y magullada. La respiración un poco lenta y aunque se veía mejor de como lo encontré, en realidad la vista no era muy alentadora.
Caminé con cuidado y me senté suavemente en la cama para mirar su condición más de cerca. Tenía una barba descuidada y el pelo también desordenado, si no fuera por la ropa q