Caroline negó con fuerza, sintiendo una opresión insoportable en el pecho al escuchar la resignación de su querida nuera.
—Entonces deja que te compense, Michelle. Pondré a tu nombre la casa del centro de la ciudad y algunas acciones de la familia. No puedes irte con las manos vacías después de todo lo que has sacrificado.
—Muchas gracias por toda la bondad que usted y papá me han brindado durante estos años —respondió Michelle con voz suave, aunque cargada de una negativa absoluta—. Pero recha