—Bueno, ya ves que no soy Matt —Murmuró con enfado.
Dios...
Trágame tierra y escúpeme en júpiter, pedí al sentir el torso firme del pelirrojo que se hallaba en el suelo conmigo encima.
—Disculpa, Dios que torpe... —Intenté levantarme pero el suelo mojado me hizo resbalar y volví a caer pero esta vez mis manos fueron a parar en el pecho de Asthon.
¡Maldición!
Nuestros labios se hallaban cerca, tanto que solo era cuestión de movernos y simplemente podían rozarse. Parpadeé borrando esos pensamie