Seis horas tardamos en llegar a Roma, el camino se nos hizo agradable. Charlamos de cosas triviales y de vez en cuando nos mirábamos cómplices, cosa que me hacía sonrojar, causándole gracia a Luca.
Ya hemos llegado a mi apartamento, estoy por bajar del auto con pequeña valija en mano, no obstante, Luca agarra mi brazo deteniéndome.
—Sarah...—dice en voz baja, haciendo que voltee mirándolo—Quiero que nos conozcamos mejor, eso implicará que tengamos citas, claro, si estás de acuerdo.—Agrega y as