“Mmmm”, gimió Scarlett. Inhaló aquel aroma picante, parecido al de la loción para afeitar de un hombre. Su cabeza estaba apoyada sobre una sólida almohada y su brazo se estiró para encontrarse con… lo que le pareció… ser el cuerpo de un hombre.
El pánico se apoderó de ella. Abrió sus ojos abruptamente, solo para descubrir el rostro divino de Kaleb acercándose cada vez más a ella.
Los golpes contra su pecho se hicieron más fuertes en su cabeza, todo mientras su garganta se convertía en papel se