5:00 de la mañana en el Hospital Santo Tomás.
Kenzie frunció los labios y miró al bebé que yacía sobre su pecho desnudo.
Los labios rosados de la pequeña bostezaron mientras acariciaba su mejilla contra la piel de su madre. La bebé lloró débilmente mientras buscaba un lugar cómodo en el pecho de Kenzie, pero se quedó en silencio en cuanto su cabeza se apoyó más cerca del corazón de su madre.
Una lágrima cayó por la mejilla de Kenzie al ver a la belleza en reposo, cubierta con una manta