CARMEN
—¡¿Vincent Llorís?!— La mandíbula de Irma cuelga en el aire, su taza de café se detiene a medio camino de sus labios.
—¡¿Vincent Llorís, que está buenísimo?!— exclama Jessica, con sus ojos ambarinos brillando.
Asiento con la cabeza, sorbiendo mi batido de fresa con pajita, mientras miro a mis dos mejores amigos. Estamos en un descanso de las clases y hemos decidido ir a la nueva cafetería que ha abierto cerca. El lugar es cómodo y el olor a café y pasteles nos recibe nada más entrar por