CARMEN
El sueño no ha sido mi amigo durante mucho tiempo, pero me despierto con una sonrisa por primera vez en cuatro años. Un bostezo me abandona en el momento en que abro los ojos y me recibe el sonido del silencio, seguido por el de los pájaros posados en los árboles del jardín.
El gran peso en mi cintura me hace mirar hacia abajo para ver un brazo fuerte y musculoso, dotado de pelo claro, que me envuelve con seguridad, manteniéndome cerca del calor del cuerpo a mi espalda.
Recuerdo la últim