CARMEN
Vergüenza. Miedo. Confusión.
Lo siento todo cuando me alejo de Vincent. Cruza los brazos sobre el pecho y me mira con una mirada pétrea. Me siento tan pequeña bajo su mirada que no tengo más remedio que mirar a la carretera mientras me agarro al dobladillo del vestido.
Si la estupidez se personificara, sería yo. Después de mi monólogo sobre cómo no era una damisela en apuros, sino un caballero, he acabado consiguiendo que nos roben por culpa de mi ego. Si hubiera escuchado a Vincent, no