CAPÍTULO 33.
Ya era tarde cuando llamaron a la puerta.
―Señor, el desayuno está listo.
En la mesa, Camila estaba enfadada. Por lo general Aiden se despertaba temprano, pero ahora…
Sin poder resistirlo más, le pidió a una de las empleadas que trajera las llaves de la habitación. La joven mucama estaba sorprendida, pero termino cumpliendo las órdenes de su señora.
Cuando se abrió la puerta, Camila entro en la habitación como un vendaval, daba la impresión de que quería atrapar a una pareja adulte