Unas cuántas estocadas más y ambos se corrieron. El éxtasis del momento era incomparable con cualquier otro. Era la primera vez de Sofía y la primera vez de ambos juntos, el momento no podía ser más romántico, justo como Michael lo quería para ella, ambos con sus cuerpos desnudos bailando una danza que sólo ellos conocían, una en el que sus almas acompasadas se mecían no sólo en el placer sino en la unión, una unión que jamás se borraría, a partir de ese momento Sofía era suya y aunque ella no