Se echó sobre Sofía y lamió su entrada. Sofía convulsionaba con las sensaciones y apretaba las piernas, sólo aflojando por momentos para que él respirara. Sus ojos en blanco.
-Mmm... ¡Si..! ¡Así! ¡Hazme! ¡Hazme tuya!
-Aun no... Primero... Te toca consentirme...
No hacía falta explicaciones, Sofía entendió. Se sentó, Michael se hincó y entonces ella metió el miembro de su esposo hasta el fondo, llenando su boca y su garganta con su semen. Con movimientos hacia adentro y hacia afuera succionaba d