Taylor Remington Miller
Salí de la casa como si ella misma me hubiera escupido. La puerta se cerró detrás de mí con un estruendo seco, resonando por el porche como el sonido de una sentencia. No miré hacia atrás. Si lo hacía, regresaría. Y volver significaba enfrentar a su mirada, esa mezcla de dolor y decepción que cortaba más profundo que cualquier cuchillo. Bajé los escalones con el aire de la noche golpeándome el rostro, frío, áspero, y aun así no lo suficiente para apagar el fuego que ardí