Devin Becker
Las Vegas
Ese cuento se lo podía contar a otro, porque me daba la impresión que esta mujer buscaba algo, y yo había caído redondito en su telaraña.
–Muy bien amigo, no se diga más y vámonos entonces. Les aviso a las chicas, que ya nos vamos – Se ofreció Daniel – Si eso no te molesta claro.
–Está muy bien, avísales y mientras pido quien alguien nos lleve, somos muchos para irnos en la moto.
–Está bien. – Dijo resignado.
Llamé a un servicio de transporte privado que llegó, en cuestió