Hanna Becker
New York
Estuve tocando en repetidas ocasiones, la puerta de la recámara que Devin ocupaba ahora que, las había dividido para él y para mí. Estaba encerrado ahí dentro, sin mostrar ningún signo de vida.
–Devin, por favor ábreme –Lo llamaba desde afuera de la recámara–Vamos a cenar y así hablamos. Por favor, en serio quiero, arreglar las cosas contigo.
Necesitaba hablar con él y pedirle disculpas, necesitaba que al menos me escuchara, que al menos entendiera un poco, algunas de mis