CAPÍTULO 22: UN CAMINO SIN SALIDA
De pronto me siento de nuevo como una criminal. Los dos guardias me sacan prácticamente a rastras del lobby del hospital, pero, poco antes de llegar a la entrada, una figura oscura aparece en medio. Avanza dos pasos más y enseguida lo reconozco.
—Ricardo.
—¿Qué está pasando aquí? —cuestiona, poniéndose en medio del camino de los guardias.
—Señor, no interfiera, la señorita está causando problemas…
—¡¿Eh?! Eso no es verdad.
—Suéltenla de inmediato, esa mujer es