CAPÍTULO 127: LA FIRMA
La noche cae con una oscuridad que parece más densa de lo habitual mientras Edward y yo llegamos a su casa. El silencio que normalmente me reconfortaría, ahora solo intensifica la inquietud que siento en el pecho. Camila, Leonardo, Ricardo… todo parece una pesadilla de la que no puedo escapar. Edward se da cuenta de mi tensión y, como siempre, trata de protegerme de cualquier forma posible.
—Isabella, necesitamos pensar en tu seguridad —me dice mientras cierra la puerta d