CAPÍTULO 122: INSISTENCIA
Estos últimos días se han sentido extraños. Es como si fuese un barco flotando a la deriva sin rumbo fijo. Desde que fui a recoger mis cosas del rancho, he tratado de mantener mi mente ocupada con trabajo, evitando pensar demasiado en él y lo que sucedió entre nosotros. Es lo mejor, me repito una y otra vez, y aunque las palabras suenan huecas en mi cabeza, sé que es la verdad. La idea de regresar a la empresa me resulta casi insoportable, pero no tengo otra opción. Le