Guillermo bajo al lobby para esperar a la castaña, aunque aún se encontraba nervioso ya que no sabía cómo podría comenzar con esa conversación y rogaba que pudiera decir algo antes de tener una bala en la cabeza, la cual se merecía.
Después de unos 30 minutos de espera, ella llego acompañada por lo que el pelinegro busco relajarse y actuar de forma casual y normal mientras se colocaba de pie para acercarse a saludarla.
- Buenas noches – las saludo.
- Oh, buenas noches señor camilo – saludó la c