Olivia, que llevaba un rato deambulando, no pudo entrar con facilidad ni siquiera después de decidirse, así que abrió la puerta principal lo más silenciosamente posible y entró.
La lujosa casa de dos pisos, con la luz filtrándose, parecía la boca de un monstruo. Al pasar por el jardín y abrir la puerta principal, oyó la voz preocupada de su abuela.
—¡Ay, hijo mío! Debe ser muy difícil estudiar y hacer cualquier cosa con este frío. Garret parece estar débil. Hay que ir pronto a la farmacia por