De regreso en casa, Nina seguía despierta, esperando con ilusión.
—Mamá, ¿dónde está papá?
Ellen sonrió impotente mientras la abrazaba.
—Tontita, ese es el tío Michael, no tu papá. Ven, te contaré un cuento.
Pero Nina hizo un pequeño puchero.
—Pero papá… digo, el tío dijo que hoy iba a jugar conmigo.
El ama de llaves intervino sonriendo:
—Sí, el señor Benitez trata muy bien a la pequeña señorita. La acompaña a clases, juega con ella y siempre tiene muchísima paciencia.
Ellen apretó ligeramente