Mientras tanto, en otro salón privado...
Lora y Caleb acababan de enterarse de la situación.
Lora habló con suavidad.
—Hijo, ¿por qué no se los dejamos? Una boda es algo importante.
—Pero nos tomó muchísimo tiempo escogerlos. No quiero renunciar a ellos —respondió Caleb.
—Podemos elegir el edificio de al lado —sugirió Lora amablemente—. Dios ya nos bendijo devolviéndonos a tu hermana sana y salva. Ser generosos con los demás también es una forma de agradecer.
Caleb lo pensó unos segundos.
—Prim